Diario de un padre uruguayo

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Cuando el Mono me pidió que escribiera una nota en su blog, la primer idea que surgió en mi mente fue explayarme de los temas que más preocupan a los internautas de la región, como la muerte de Michael Jackson, la gripe A, los juegos online, Taringa! (y su versión porno, Poringa!), las elecciones en argentina y uruguay, cómo se definió la Copa Libertadores, qué dice el diario Clarín o El País, Casi Ángeles, el lanzamiento de la nueva Harry Potter, y de esta manera atraer más lectrores a su página que por cierto es entretenida sin necesariamente hablar de todo eso.

Pero si escribía sobre eso, era el post fácil, a pesar de no ser ningún erudito en alguno de esos temas.

Así que me pareció mejor hablar de algo que me preocupa más a mi, y el resto del mundo que se maneje.

El centro de mi vida pasa fundamentalemente por mis hijas, que puedo decir con total objetividad y sin falsa modestia que son dos seres fuera de serie. De ellas es que hablaba la Biblia cuando decía a “imagen y semejanza de Dios”. Así que mis babies tenían que estar en la nota.

Y además, la idea de escirbir acá surgió luego de un comentario que hice en Facebook sobre la etapa en la que está entrando mi hija mayor, con su ¿tierna? edad de 13 años (listo, con Facebook quedan puestas las principales claves de búsqueda según Google Insights for Search!)

Bueno, les decía. Una amiga preguntaba cómo me estaba manejando con su adolescencia, a lo que mi respuesta fue:

“Tengo una cadena con la que puede llegar perfectamente desde el cuarto a la cocina/baño. Además un rifle 16, y vengo ensayando la cara de malo. Estoy evaluando los tipos de rastreo satelital disponibles. A todo el que pretenda entrar a casa se le pide CV, carnet de buena conducta, referencias personales y análisis de fluidos. Las paredes son de vidrio. Contraté un séquito de eunucos para que la acompañen. Y por las dudas, yo recorro los boliches con la mirada atenta”

Creo que a todos los que somos padres nos preocupan bastante los riesgos a los que están expuestos nuestros hijos, y más si somos padres jóvenes y solos. Yo tengo 32, así que en cualquier momento me empiezo a cruzar con mi hija mayor en los boliches, cosa que es bastante preocupante por un sinfín de razones, entre las que se destacan:

  • Ver a esa nena, tan cariñosa que es en casa, vestida para matar en la noche montevideana puede ser una marca que me cueste horas de psicoanálisis.
  • Que ella me ande preguntando a qué boliche voy a ir, así va al de la otra punta de la ciudad… o que al verme entrar y raje, no está bueno.
  • Si me llego a levantar una mujer en un boliche y después resulta que es amiga de mi hija = más horas de psicólogo. Esta vez no sólo para mi, sino también para mi baby y para la chica en cuestión!
  • Sé que voy a tener la necesidad imperiosa de proteger a mi “nena” de tipos como… ejem, bueno, mmm, de tipos como yo!
  • Y la peor de todas: no quisiera tener que pensar si es a esos tipos que deberíamos cuidar de mi hija!

No puedo decir que sea un experto nochero. Me casé a los 19 años, llevaba 3 de novio, y hace apenas 2 años y medio que “volví a las canchas”, después de 11 de casado. Pero sí soy bicho social (mis casi 800 contactos en facebook no me dejan mentir), salgo bastante y en diferentes ámbitos (me prendo a cualquiera). Y convengamos que esta ciudad es un pañuelo: ves determinadas caritas y ya sabés por donde viene la mano.

Aún cuando estaba casado, salía bastante con un grupete de amigos con los que nos juntamos hace nada más que 14 años.

Eso hace que me haya formado una opinión de lo que hay para ofrecer. Y la realidad es que hay gente muy divertida ahí afuera, pero hay muchos que más vale perderlos que encontralos.

Y esto no es un tema puramente de género. No sólo los hombres tienen al vampiro interno a flor de piel. Hubieron un par de mujeres que a MI, al Alfa Macho Uruguayo, al que es a prueba de balas, al que se las sabe TODAS (sí, todas), al Superman (pero con calzoncillos del lado de adentro del pantalón y no como el boludo de Clark Kent…) me dejaron de culo pa’rriba. Atrás de toda esa imagen de angel joven, jovial, divertido y atractivo (o sea, un camión con acoplado), me enconté con aves rapaces de gran experiencia en cómo desarmar hombres dejando huellas profundas, al mejor estilo viuda negra. Chicas que, a pesar de ser muy interesantes en cierta manera (sobretodo en la cama!), no quiero que mis hijas se les parezcan. Tampoco quiero que sean angelitos que venga cualquier buitre y se las coma crudas sin previo aviso. También me encontré con varias de ese tipo, ese tipo de chica que hasta te da lástima lo boludas que son.

Como en todo, los extremos son malos.

Y por más que yo haga todas las elucubraciones de cómo hago para que tengan el mejor pasar posible, cómo invento la burbuja protectora que además sea fashion… siempre van a pasar cosas que den vuelta los planes, o que demuestren que mis planes no eran tan buenos. Shit happens. Pero también la realidad puede superar a los sueños.

Y sobretodo, seamos realistas! El día que un “nene” le cante amor sólo para tratar de empomarla, o el día que una amiguita le ofrezca merca en el baño, o el que venga el noviete diciendo “vas a ver que no te va a doler nada”, o esa noche que se le declare uno que realmente esté enamorado pero sea un desequilibrado social (sólo por poner ejemplos de posibiles jornadas bizarras causadas por la fauna y flora autóctona), ese día, ese mismisimo día, el único dato cierto es que YO, Papi, Papito, NO voy a estar presente. No puedo hacer nada. Face it.

Así que opté por no complicarme tanto, y simplemente ‘ser’. Conversar mucho y de todos los temas, predicar con el ejemplo (traducción: ocultarle los ‘malos ejemplos’ de papi), darle herramientas para que no desconfíe de todo el mundo ni confíe en cualquiera, y sobretodo, que sepa que se puede vivir a full la vida sin tener que meterse en una secta suicida u otro quilombo extremo similar.

Yo sólo le puedo dar las herramientas para que se maneje, pero en la hora de la verdad va a hacer lo que mierda quiera, o lo que mierda pueda, o lo que mierda le salga. Y si de todo eso sale mierda, yo sólo puedo servirle de hombro. Y las herramientas que haya agarrado de mi o de la vida, las podrá usar como le parezca

No va a ser la primera persona en romper la punta de un cuchillo por querer usarla como destornillador.

Lástima que la idea de atarla con una cadena a la pata de la cama es insostenible en el tiempo (y seguro que hasta marcho en cana).

Francisco Vidiella, desde Montevideo, en exclusiva para monosg.

15 thoughts on “Diario de un padre uruguayo”

  1. GENIO FRANCISCO!!
    Muy bueno. me encantó. Y me parece muy buena tu manera de pensar. Se asemeja a la resignación, pero claramente es aceptación. Es muy sano, en serio. Destaco una frase que me hizo cagar de la risa “vas a ver que no te va a doler nada” jajaja….tremendo. Eso lo dice uno, pero a una hija jamas se lo dicen che ja!!

    DATO AYUDA: Tené cuidado Mr Vidiella. Si tu hija te googlea puede aparecer esta nota. CHAN! a no ser que tu verdadero nombre sea MAX POWER. Ojota.

  2. Vos no sabés la cantidad de fases por las que pasé en estos años, desde el día que nació, y un amigo me dijo: “tranquilo, en unos añitos yo la saco a pasear y le muestro el camino”. Empecé teniendo pesadillas, después por planes de asesinar a mi amigo, probé con amenazas, pensé en mudar de país a ‘la nena’, y así hasta que llegué a la aceptación “dirigida”, o sea: la mejor ocpión es explicarle por qué el “tío” no es una buena fichita para nochear, y después sentarme a rezar para que me haga caso!

    BTW, el tipo sigue diciendo que un día va a salir con él…

    Sobre la ayuda, si mi hija me googlea y se lee todo esto, que se la banque viejo!
    Aunque ahora me dejaste preocupado con la posibilidad que sea mi santa madre quien me googlee… o mi viejo, que se llama igual que yo!

  3. He tropezado contigo y me has entusiasmado. Me atrajo de ti tu nombre y apellido. En mi familia tenemos también varios Franciscos. De tu niña, quiérela y aconséjala y no te preocupes tanto, todos los padres hemos pasado por esas preocupaciones, pero aquí en España, no nos expresamos con tanta claridad y ¡tanta gracia como tú! Te deseo te salga todo bién.
    Facil que seamos familia. Un saludo.

  4. Acabo de entrar en esta página y te he recordado. Látima no sepa manejar con soltura este artilugio. No se ni como he llegado a esta página. Estoy de acuerdo contigo en lo que opinas. La respuesta que te dan también la comparto. Asi somos los seres humanos de contradictorios, no te enojes no merece la pena .¿Sabes que podemos ser familia? Un saludo

  5. Hola Francisco:
    Acabo de entrar aqui después de tanto tiempo, y me has hecho sonreir por tus preocupaciones,¡lógicas!.
    Recordé a mi nieto por el mismo problema,expresado de otra forma, con la misma preocupación. ¡Ahí va!.
    Sigo pensando, que es fácil que seamos familia, ¿dices que tu padre se llama igual?.Un caluroso saludo.

    A MI NIETO PABLO

    Cada vez que te veo, ¡me sorprendo cada vez que te veo!
    Me desvelas un tiempo, que corre y que no veo,
    que se lleva la dulzura de tus carnes,
    la mirada sorprendida,
    y desbordadas caricias.
    Solo quiero que en las aguas transparentes de tu río,
    corra la vida y alegre tu cauce.
    También quiero,
    que la copa que calme tu sed, se calme la suya a la vez.
    Que tu orilla esté sembrada,
    de conversaciones nuestras, de cariños y templanzas.
    Hasta aquí …
    Llegan los cascos de caballos cabalgando,
    al galope hasta tu savia.
    ¡Hasta aquí llegan los cascos!
    Dejando dolorida al alma.

  6. Pingback: Soy papá!

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