Tentaciones

Buenos Aires, abril de 2001. Llevaba mis casi 23 años con orgullo. Creía que ya sabía todo y en realidad me faltaba tanto por aprender. Me crucé con ella de casualidad en un remate. Dudé, averigüé, comparé y finalmente me decidí.

Se llamaba C3000, era una Olympus. Ninguno de los dos sabía bien qué buscaba, pero supimos llevarnos bien. Ella tenía experiencia, yo no. Me podría haber salido mal, pero me salió bastante bien. Me enseñó mucho. Viajamos a Orlando a fines del 2002 y recibimos el 2003 en New York. Fue una relación con mucha adrenalina, todo el tiempo juntos de un lado para el otro… y era lógico, nos terminamos ahogando. Fueron 4 años muy intensos. Todavía guardo sus fotos en una carpeta con su nombre.

En 2005, trabajando en Puerto Rico, se terminó todo. Ahí encontré a la que me partió la cabeza. Era una FinePix S5500, de Fuji. Fue amor a primera vista. Y fue al revés, porque yo ya tenía experiencia en el tema, pero ella no. Estaba dispuesto a empezar de cero, sus curvas eran distintas, su peso, su pantalla… su menú también. Era cuestión de tiempo.

Me acompañaba cuando iba a jugar al fútbol, cuando empecé a viajar mucho por laburo, incluso estuvo conmigo en la Luna de Miel. Fue una compañía de fierro. Nunca una discusión, nunca un planteo raro, nunca una foto perdida.

Pero me equivoqué, me dejé tentar por la fama, los 10 megapixels, los 20x de zoom óptico y los 2Gb de memoria… de otra! y la dejé en Buenos Aires, mientras disfrutaba de Panamá con la compañía de la “nueva”, una SP565UZ, otra Olympus, quizás tentado de revivir esas experiencias adolescentes. Duró poco. A los pocos meses me engañó, empezó a sacar fotos con rayas, en tonalidades verdes… se habrá aburrido… me abandonó. Extrañé a mi FinePix como nunca.

FujiFilm FixPix s5500

Y en este viaje a Buenos Aires, para pasar Navidad y Año Nuevo, cuando llegué a casa, la vi desnuda, sin su funda, con esas viejas pilas que le dejé… la tomé nuevamente y empecé, de a poco, a llevarla conmigo. Ojalá me perdone y podamos estar juntos muchos años más.

¿Cuántas veces uno pierde lo que tiene por querer algo mejor? Perdoname, te voy a cuidar como cuando te abracé por primera vez, en el CompUSA de Guaynabo, Puerto Rico.

Y prometo que no me va a volver a pasar!

6 Comments

  1. @Lean: no sabía que la tuya era también de la Isla del Encanto 😀

    @Franco: sé que no lo voy a poder cumplir… pero estoy tratando de convencerla para que no se me rompa antes de querer cambiarla jajaja 😉

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  2. Peter, qué sensación rara, no?

    es como dos amigos, imaginemos Juan y Pedro, están de novios con dos hermanas gemelas, exitosas modelos de Victoria’s Secret, que conocieron el mismo día, en un desfile que fueron a ver. Un día, seis meses después y sin poder imaginarlo previamente, la novia de Juan lo deja y se va del país. Pedro, un mes después, deja a su novia por no poder vivir con la presión de saber que se va a ir… como su hermana.

    Tené cuidado, no sea cosa que rompas tu cámara a propósito… o vas a tener que soportar de por vida la presión de saber si esa foto que estás por sacar… saldrá bien (o será la última?) 😉

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